Qué mirar en la etiqueta energética
La etiqueta europea de frigoríficos utiliza la escala de A a G. Incluye consumo anual, volumen de compartimentos y ruido, entre otros datos. El código QR permite consultar la información del modelo en la base EPREL. Comprueba que la etiqueta corresponde a la referencia completa: variantes de aspecto similar pueden tener datos diferentes.
Un ejemplo de coste anual y mensual
Ejemplo orientativo: un frigorífico que declare 300 kWh al año y una electricidad a 0,20 €/kWh tendría un coste estimado de energía de 60 € al año, o 5 € al mes. Son cifras de ejemplo, no una tarifa vigente ni el consumo de los productos del escaparate. No incluyen términos fijos de la factura. Si tu precio varía por horario, utiliza un precio medio representativo.
Cómo valorar un modelo que consume menos
Supón dos aparatos comparables con 300 y 240 kWh al año. La diferencia es de 60 kWh; a 0,20 €/kWh serían 12 € anuales de ahorro estimado. Si el segundo cuesta 120 € más, necesitarías unos diez años para compensar esa diferencia solo con electricidad, manteniendo esos supuestos. El resultado cambia con la tarifa, el uso y la vida útil; también debes valorar capacidad y funciones.
Por qué el consumo real puede ser distinto
La temperatura ambiente, la apertura de puertas, la carga de alimentos y la instalación influyen en el uso real. Evita tapar la ventilación y sigue las instrucciones de mantenimiento del fabricante. La etiqueta permite comparar en condiciones normalizadas; no es una promesa de consumo idéntico en todas las cocinas.
No compares A++ antiguo con una letra actual
Las etiquetas antiguas con signos + pertenecen a otra escala. No existe una conversión universal que permita sustituir directamente una letra por otra. Para comparar una oferta antigua con un modelo actual, busca su documentación y utiliza los valores de consumo y capacidad con atención a la metodología de la etiqueta.